Qué es un negocio escalable y cuáles son sus ventajas

que es un negocio escalable

 

Para que tu idea de negocio triunfe, son muchos los factores que deben funcionar. Sin embargo, hay una característica básica para estar seguro de que tu negocio será un éxito.

Si tienes una empresa escalable, los costes nunca superarán a tus ingresos.

¿Qué ventajas supone la escalabilidad y cómo puedes conseguirla?

Todo emprendedor inicia su proyecto con un objetivo básico: la rentabilidad.

Hay muchas cosas que determinan que una empresa sea rentable (un buen producto, una demanda fuerte, unos costes fijos y variables bajos…), pero, sin duda, tener un modelo de negocio escalable es la más importante de todas.

Cualquier emprendedor debe tener en cuenta que, para ganar más, no solo hace falta vender más, sino también controlar los costes. Si, para ganar más, el empresario necesita aumentar sus costes (contratar más personal, un local más grande…), tal vez unas mayores ventas no compensen. Y ahí entra la escalabilidad.

Que un negocio tenga esta cualidad significa que los recursos necesarios para iniciar la actividad no son proporcionales a los beneficios que se consiguen. Los costes crecen más despacio que las ganancias, por lo que el margen de beneficios siempre es positivo.

Pongamos un ejemplo.

Para ganar 100 euros, un empresario necesita invertir 40 euros. En un negocio sin escalabilidad, necesitaría invertir otros 40 euros, para ganar 200. En cambio, si su negocio es escalable y quiere duplicar beneficios, tal vez la inversión necesaria ya solo sea de 15 o 20. Y eso le asegura que el margen de beneficios no dejará de crecer.

Internet ha supuesto la aparición de muchos modelos de negocios escalables. Son los casos de las compañías basadas en los SaaS (Software as a Service). Estas empresas desarrollan un producto una sola vez y después venden el acceso a él. Los costes se producen al principio y, a partir de ahí, cada venta supone casi un 100 % de beneficios, ya que no se ha incurrido en nuevos gastos para que otra persona tuviera el producto. Los videojuegos o el software son los ejemplos más claros de qué es un negocio escalable.

¿Cuándo no se cumple la «escalabilidad» en un negocio?

La escalabilidad es una de las mejores caracterísiticas que puede tener un modelo de negocio. Sin embargo, nos encontraremos que no se cumple en 2 situaciones:

Relación crecimiento de costes / crecimiento de ingresos

Cuanto el crecimiento de los costes es superior al de los ingresos en determinados tamaños de una empresa. A mí, en la carrera me explicaron esto en una asignatura que se llamaba «Producción» con un ejemplo muy ilustrativo:

Un señor (Ángel) tenía un huerto con 20 tomateras, con las que obtenía 7 kilos de tomates (las cifras solo son para entender el ejemplo, no os riáis los que tengáis un huerto…).

Quería sacar más kilos de tomates, así que pensó en poner 30 tomateras y así consiguió 8 kilos de tomates. Viendo que con más tomateras conseguía más producción, pensó en poner 40 tomateras.
En esta nueva (y mayor cantidad) de tomateras, solo consiguió 6 kilos.

Ángel llegó a la conclusión de que no siempre, por aumentar la cantidad de tomateras, conseguiría mayor cantidad de producción, sino que debía estudiar cuál era la cantidad clave con la que conseguía la cantidad óptima de producción.

En los modelos de negocio es muy importante estudiar cuándo un proyecto empieza a cambiar su rentabilidad según la dimensión.

Aunque en una empresa habrá otros muchos factores más que analizar, encontrar cuál es el tamaño de la empresa donde se consigue la mayor rentabilidad, es clave.

Y debemos tener clara la premisa de que no siempre se conseguirá la mayor productividad y rentabilidad con un mayor tamaño.

La limitación de nuestra capacidad productiva impide la «escalabilidad»

Pongamos un ejemplo:

Somos un restaurante que tiene 10 mesas para dar comidas. ¿Crees que nos interesa hacer publicidad para traer muchas personas a comer por muy buena publicidad que sea? La respuesta es obvia, solo nos interesa realizar publicidad que nos consiga la cantidad de clientes a los que podamos atender.

Esta limitación en la capacidad productiva, de espacio o simplemente de horas, hace que muchos negocios de autónomos y empresas no sean escalables.

Las claves para un negocio escalable

Ten en cuenta que la idea inicial marcará, en buena medida, las posibilidades de escalabilidad de un negocio. Las empresas de Internet son unos de los mejores ejemplos para conseguirla, pero no son las únicas que pueden alcanzarla.

Para tener un modelo de negocio con esta característica, hay ciertas pautas que ayudarán a tu empresa a contener los costes y aumentar el margen de beneficios.

Un factor muy importante es sistematizar los procesos de tu empresa, para poder multiplicarlos y repetirlos siempre, pero a un coste mínimo.

Esto te permitirá llegar a más clientes e, incluso, internacionalizar tu empresa, lo que se traducirá en más demanda e ingresos, con un aumento mínimo en los costes.

Además, debes tener claro de dónde procede el éxito de tu negocio. Para ello, intenta que la buena marcha de la empresa dependa más de la propia compañía y no tanto de los conocimientos de una persona. Es común que un negocio funcione muy bien, pero fracase cuando el dueño cambia. Esto se debe a que el éxito procedía de las habilidades de esa persona. Si este es tu caso, no te alarmes.

El empresario también podrá sistematizar sus propios conocimientos, lo que le permitirá franquiciar su negocio y conseguir trasladar el éxito de su empresa a muchos otros establecimientos.

El resultado: la escalabilidad.

Una idea de negocio que tenga esta cualidad es lo más buscado por los inversores. Una empresa que sabe cómo aumentar beneficios sin que los costes se disparen es el mejor producto que puede ofrecer un emprendedor a sus inversores.

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